lunes, 21 de enero de 2008

En nuestro país existe una violencia institucional de los colegios que expulsan niñ@s con dificultades de aprendizaje

En los últimos años el tema de la excelencia académica, ha generado una verdadera competencia en la industria de la educación, la necesidad de resaltar resultados en los medios de prensa, es cada vez más prioritario para los colegios, especialmente particulares pagados y subvencionados, y para los padres es un antecedente prioritario a la hora de decidir en que colegio estudiarán sus hij@s. Me refiero a la prueba SIMCE , instrumento que actualmente es uno de los poco, por no decir el único indicador, que mide los avances de aprendizajes de los contenidos curriculares en nuestros educandos en forma masiva. Esta carrera de los colegios por obtener puntajes significativos, del punto de vista del mejoramiento de la calidad de la educación puede resultar positivo, sin embargo, quiero reflexionar con respecto al impacto que ocurre con un porcentaje de alumnos que requieren de necesidades educativas especiales, o los comúnmente llamados alumnos con evaluación diferencial. Cada cierto tiempo aparecen en los medios de comunicación casos de expulsión de alumnos, o nadie esta ajeno en su círculo familiar o de amistades, de alguna situación que conoció de un niño o niña, que ha tenido problemas con su matrícula para el próximo año por su conducta, hiperactividad o rendimiento. Es así, como en algunos colegios se ha vuelto una práctica común, muy peligrosa, en previligiar los resultados que se publicarán cada año del SIMCE, por sobre la necesidades de sus alumn@s. Personalmente he constatado de situaciones que rayan en una verdadera violencia por parte de los colegios, hacia los menores y sus familias; expulsiones arbitrarias, negar la aplicación de evaluaciones diferenciales diagnosticadas por profesionales como neúrologos, psicopedagogos, psicólogos, excluir de su curso alumnos con bajo rendimiento los días que deben rendir las pruebas SIMCE, separar cursos por resultados de rendimientos, como si existieran alumnos de primera clase y de segunda clase. En fin, los ejemplos son muchos y pareciera que cada vez son más "normales" y aceptados socialmente. ¡¡CUIDADO!!... No nos acostumbremos a este tipo de prácticas, nuestra actual normativa en materia de educación y la reforma educacional que esta en el congreso, es claro; IGUALDAD DE CONDICIONES PARA TODOS LOS ALUMN@S. Quienes estamos permanentemente relacionados a este tema, y los padres que tienen la posibilidad de decidir que tipo de educación quieren para sus hijos, debemos estar muy atentos y alertas. ¿CÓMO PRETENDEMOS CONSTRUIR UN PAÍS SIN VIOLENCIA, SÍ DONDE FORMAMOS A NUESTROS HIJ@S ESTA INSTITUCIONALIZADA LA VIOLENCIA, COMO UN SISTEMA ACEPTADO?...si ese es el tipo de calidad que queremos para formar a nuestros hij@s ,no pidamos luego que actúen como ciudadanos capaces de resolver sus conflictos en forma pacifica, en una sociedad como la nuestra.

2 comentarios:

Elías Yaquich dijo...

Estimado César:
Deseo felicitarlo por el excelente trabajo que ha realizado en la tarea encomendada.
En cuanto al contenido de este artículo, infiero que los profesionales de la educación requieren un urgente cambio en la impronta para enfrentar su proceso formador de nuevas generaciones.
Deben entender que la forma, el modo de como lo hemos hecho hasta hoy, para nuestros educandos, no sirve, debemos investigar, cambiar actitudes y ´no sólo de los y las docentes, sino que toda la comunidad.
Esa será la orientación que debe darse a las nuevas generaciones de profesionales para que en conjunto logremos entregar un mundo que efectivamente mejore la calidad de vida de nuestra sociedad.

andrea dijo...

Me gustaría compartir una pequeña reflexión, y es que sin duda alguna los grandes conflictos educacionales que llevan a verbalizar un tema tan recurrente como el SIMCE,
y darnos vuelta en esto, es indudablemente la competitividad que se generan entre los establecimientos educacionales,,, mientras mejor puntaje obtenga un establecimiento mayores serán los ingresos en concepto de matriculas, llevando cada año un aumento insospechado que solo algunos logran dimensionar,,, por otro lado como bien lo menciona el articulo quedan a la deriva muchos niños y adolescentes que no logran cumplir las expectativas de sus centros educativos,,, dejando en claro que sus bajos niveles afectan los ingresos económico de estos,,, cual es la verdadera meta educativa del siglo XXI??? Formar ciudadanos individualistas o generar una nueva sociedad con conciencia de si mismo y de los otros que están a mi alrededor.